A pesar de tener rivales mucho más baratos, las suscripciones de Adobe han hecho de oro a la compañía

No es nada nuevo que hablemos de cómo el mercado del software (además de muchos otros) ha abrazado por completo el modelo de venta por suscripción. Eso ha despertado el debate entre muchas personas, que ven que las aplicaciones pasan a alquilarse y que los usuarios pagan más dinero a largo plazo.

Quizás el ejemplo más conocido de esto sean los 69 euros anuales de Office 365, pero desde luego quien se lleva la palma de los precios polémicos de suscripciones es la suite Creative Cloud de Adobe. ¿Ha salido la compañía perjudicada tras la decisión de cobrar 60,5 euros mensuales por todos sus programas? La respuesta puede sorprenderte.

 

De 940 euros a 144,33 euros anuales: el cambio de las (caras) licencias de Photoshop como ejemplo.

El enfoque de Creative Cloud ha pasado pues de vender licencias completas de sus aplicaciones (es decir, derecho a descargar una versión concreta de sus aplicaciones y tener derecho a usarlas "para siempre" sin derecho a actualizarlas a futuras versiones) a vender suscripciones con las que poder tener derecho a utilizar siempre las versiones más recientes de sus programas y a tener ventajas especiales en la nube.

Un ejemplo: Photoshop empezó sus andadas en Mac con un precio de 895 dólares en la versión 1.0, hace treinta años. Ese precio fluctuó ligeramente a lo largo del tiempo: bajó a los 699 dólares en 2011 (con precio especial de 199 dólares para estudiantes y educadores) y ya en ese entonces había debate en la red sobre si era demasiado caro. Eran los precios para utilizar Photoshop en un ordenador, con el programa adquiriéndose físicamente en una caja juntamente con un número de serie.

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